7 de marzo de 2011

4am

Sentado.
No encuentro palabras para describir la tormenta de sentimientos que danza en mi cansado corazon. 


Cansado.

De pedir un favor a Dios, de querer ser aire, de albergar emociones tan intensas que desbordan todo entendimiento, incluso el mio. 

Quisiera que estuvieras a mi lado, para no dejarme pensar. Para que me llevaras en tus ojos y me perdiera. Pero no, estoy solo . 
Soy un autómata al servicio del sentimiento.

Sigo sentado. 
Trato de entender, pongo un cigarro en mi boca,lo enciendo.
El humo parece tener formas y formas, cambiando con cada 
delgada brisa que cruza por estas paredes.

Por alguna razón comienzo a temblar, busco explicaciones.
¿Será que me siento totalmente vulnerable de mis recuerdos?

No, Sólo son las 4 de la madrugada de un lunes.


Sentado.
Escucho tus risas, tus " te quiero ". Se escucha como una dulce melodía. Algo en mi pecho se tensa, seguramente es el miedo a perderte. 
Puede ser, pero hace tres horas que no fumo y mis pies me gritan .

Me siento perseguido por mis fracasos, por mi rechazo a la espiritualidad tan presente en mi vida, que llegué a obviarla.
Me pesan los ojos, quiero dormir. Veo tu rostro susurrándome palabras que no entiendo, pero siento. 

Despierto.
No necesito mirar el reloj, está amaneciendo. 
Se escuchan voces de fantasmas atravesando la calle, un profundo murmullo de rutina y ansiedad. Se observan hordas de nubes que amenazan con un llanto matinal. 

No se si tengo sueño, o mis sentidos se rindieron al pensamiento, pero debo salir en unas horas y se está haciendo tarde. 

Termino mi cigarro. Lo apago.
Me apago.

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